Archivo de la etiqueta: Luis Candelas

Luis Candelas

luis_candelas

En la Plaza Mayor existe la historia de un personaje peculiar que rondaba sus alrededores en el siglo XIX y fue bautizado popularmente como el “Robin Hood” español.

Luis Candelas, nació en Lavapiés, en una familia sin necesidades. Desde temprana edad le gustaba vestir bien y tener buenos modales, además de ser alborotador y revoltoso.

Tras la muerte de su padre a sus 19 años se replanteó la vida y se dedicó a ser librero, un oficio que lo convertiría en un tipo culto. En esta etapa, entre sus 19 y 26 años, dicen que también se dedicó a conquistar mujeres y vivir a costa de ellas, reconociéndose como un Don Juan. Era moreno, bien parecido, dientes blancos, con patilla ancha y flequillo bajo el pañuelo, bien afeitado, calañés, faja roja, capa negra, calzón de pana y calzado de mucho tirar.

En sus andanzas por las tabernas madrileñas, se inventaba un personaje, decía que era rico y a la mañana siguiente robaba a sus víctimas. Siempre presumió de no haber derramado sangre en sus acciones.

Lo hacen preso y conoce a su primera mujer (Manuela) en la cárcel. Se enamoran, se casan y en la noche de bodas se dieron cuenta que no eran compatibles. Luis la abandona y vuelve a hacerse delincuente.

Más adelante conoce a su amante y su socia “Lola la naranjera” que se acostaba con Fernando VII y tenía muchos amigos ricos. Luis los robaba y luego se lo repartían.

Se dedicó a robar constantemente, con su máxima de que la fortuna estaba mal repartida. Con este discurso, ganó la popularidad de los pobres de barrio del Arrabal de  Madrid, que era el más humilde y en el siglo XIX mayoritariamente era de prostitutas y borrachos.

En sus andanzas recibe apoyo de una gran red de contactos que ayudaban a Luis a escabullirse en el interior de las cuevas subterráneas de la Plaza Mayor que eran generalmente tabernas. Como una especie de “Batman”, tenía su guarida secreta, se metía en ella y salía por otra parte.

Su última mujer, causa de su perdición, fue Clara María de Valencia, de la cual se enamora y le promete su retiro tras un último gran golpe que consistía en robar a la modista personal de la Reina. Sin embargo, una cosa era robar a los ricos y otra a la Reina regente María Cristina.

Lo persiguen y es buscado de manera general y prioritaria, con lo cual, la pareja huye a Valencia. Su destino final, si todo salía bien, era Inglaterra. Llegan a Gijón para zarpar en el barco del puerto, sin embargo, Clara no quería irse y entonces se va por tierra a Madrid con el botín y Luis se dirige a Portugal, donde roba para comer, lo pillan y finalmente es juzgado en Madrid por la Reina y lo matan en la Plaza de la Cebada. Pide a la Reina indulto, por no haber nunca derramado sangre en sus robos, pero ella no se lo concede porque había humillado seriamente a la modista en el momento del robo, había participado en el asalto al coche del embajador de Francia, a quien desvalijaron por completo y por otras serias razones. Pidió decir sus últimas palabras: “me llamo Luis Candelas y nunca he derramado una gota de sangre… Adiós pueblo mío se feliz…”

 

Anuncios